Editorial

A las puertas del orgullo

Esta semana Barcelona, como en muchas otras ciudades, se tiñe de colores vivos para mostrarse a de la igualdad sexual que reivindica desde hace décadas el colectivo LGBTI. Hoy en día se reivindica la fiesta del orgullo bajo el eslogan ‘‘Stoy Bullying” en especial mención a los que afectan a entornos educativos cercanos y quiero hacer público que tengo conocimiento de causa al afirmar que nuestros institutos siguen teniendo un gran déficit a la hora de enseñar valores como el respeto, la igualdad y la tolerancia.

Los maestros acusan las migraciones como causa principal de que exista un ambiente de irracionalidad homófona en nuestras aulas de institutos y la realidad es que es cierto – aunque depende de la procedencia-, pero con matices: la responsabilidad recae entre el triangulo que se forma entre la escuela, la familia y el entorno social (amigos) que se relacionan directamente con la persona. Permitir ya en primaria términos como ”mariquita” o ”maricón” en el instituto producir una invitación de los agresores a la segregación de alumnos dentro de los vestuarios, lavabos y hasta a la marginación social.

EDUCAR A NUESTROS HIJOS NO ES UNA TAREA EXCLUSIVA DE LOS MAESTROS

El discurso educativo incluye a los padres como los principales transmisores de los valores sociales, los que tienen que saber si a sus hijos les faltan valores, que piensen cómo actuarán cuando ustedes sean grandes. Un ejemplo de esto es la relación entre nietos y abuelos que se establece actualmente y que en familias con una buena educación los abuelos mantienen una relación de inclusión, mientras que en entornos de familias desestructuradas se peresentan ausentes y como ”cargas” familiares.

Durante la educación primaria se tiendría que reforzar la inclusión social de todos los miembros de la comunidad, así como se educa para aprender a estudiar o a expresarse cognitivamente con las emociones, los alumnos también tendrían que recibir una educación social para mejorar las relaciones que tendrán en su futuro dentro y fuera del currículo educativo y así, formar parte de una generación rica y próspera.

Cada año se suicidan cientos de adolescentes en todo el mundo; también asesinados por personas, grupos o estados, como hemos podido ver en los últimos meses en los telediarios de medio mundo, cuando las tropas del Estado Islámico ordenó precipitar des de 9 metros a unos supuestos homosexuales, o por ejemplo, penados or leyes de persecución sexual donde las leyes imponen penas de prisión estrictas. Estamos hablando de una cinquentena de Estados que permiten las torturas físicas dentro de la legalidad de sus fronteras, y finalmente, en siete estados la condena es la pena de muerte. En el caso de las muejeres se recurre a la violación por parte de un hombre para ”reconcir su enfermedad”.

Desdel año pasado a esta nueva edición del orgullo se celebra la aprovación del matrimonio igualitario en Luxemburgo, Irlanda, México y algunos estados de los EUA, pero también tenemos que recordar los fracasos acumulados como la prohibición de la donación de sangre en Rúsia por parte del colectivo LGBT y que Europa empieza a pensar en adherirse, la ley de persecución en Uganda que aparece en algunos artículos de la constitución, la firma de España en unos acuerdos con Rusia para no admitir la adopción de niños rusos por parte de familias homoparentales; los suicidios de jóvenes anónimos que han sufrido represiones por su condición sexual en las aulas, dentro de la familia o de la propia comunidad; o finalmente, la tasca pendiente de inclusión social de este colectivo a la sociedad tradicional.

Un artículo de Man Hoh Tang Sarradell

Avatar

Sobre el autor

Soy el Director de la Revista YOUNG España y también locutor de radio y actor. Me gusta escribir, informar y opinar sobre política internacional pues estudié Ciencias Políticas en la Universidad de Barcelona.