OPINIÓN

El verdadero significado del ‘no’

Hoy hace un mes y medio que publiqué por primera vez en esta revista. Tras mi primer artículo, Femi¿qué?, me llegaron muchas críticas, tanto positivas, como negativas. Centrándome en ese segundo grupo, hoy quiero dedicarles este artículo, pues algunos de mis amigos, conocidos y/o lectores decidieron de llamarme (cito la palabra textual) feminazi. Gracias a ellos (lo digo en masculino porque los únicos que me tacharon como a tal fueron exclusivamente hombres) me he dado cuenta de cuánto trabajo nos queda aún por hacer, de cómo el feminismo es capaz de cegarlos y hacerles decir barbaridades varias, como los es el término feminazi. ¿Suena fuerte, verdad? Que me comparen a mí, o a cualquier otra mujer que se declare feminista por querer luchar pos sus derechos, me parece, cuán poco, una falta de respeto.

Así es la sociedad, me decían… “Esto es el mundo real”. Pues yo me niego a quedarme de brazos cruzados o cerrar la boca ante tal situación. Así que el artículo de hoy va a seguir la misma línea que lo hizo el primero de todos. Así que si tú eres uno de los que ha decidido que el nombre que mejor me describe es feminazi, te invito a no seguir leyéndolo, pues puede que lo que tenga que decir no te guste demasiado.

Hoy quiero explicar el significado del ‘no’. ¿Qué significa ‘no’? Dos letras. N y O. También puede expresarse mediante el lenguaje no verbal, de forma que un movimiento de cabeza de lado a lado, quiere decir ‘no’. En inglés, ‘no’, en español y catalán, sigue siendo ‘no’. En alemán es ‘nein’, y en rumano, ’nu’. ‘No’ es una respuesta negativa ante alguna petición, cuestión, frase, etc. Sencilla de aprender y aún más de entender. ‘No’ es ‘no’. Excepto cuando esa persona que dice ‘no’ en realidad tú sabes que quiere decir que ‘sí’ pues aunque su razón diga ‘no’, tú estás seguro que es un ‘sí’. En ese caso, el ‘no’ ¡sigue siendo ‘no’!

‘No’ es ‘no’ cuando esa chica que te parece tan atractiva lleva una minifalda, o unos shorts en pleno agosto. O incluso si va desnuda, su ‘no’ sigue siendo ‘no’. Parece que hay ciertas personas que no son capaces de entenderlo. Es comprensible, puede que se saltasen la clase de la guardería en la que se explicaba el verdadero significado del ‘no’, ¿verdad? (Nótese la ironía).

Voy a la discoteca y veo chicas que están siendo acosadas por hombres babosos (porque no se me ocurre ningún otro adjetivo para describir a tales energúmenos) a quiénes les repiten una y otra y otra vez que no quieren nada con ellos. Yo misma me he sentido acosada en situaciones similares. Lo mejor de todo llega al final, cuando después de haber utilizado todos los gestos, palabras, e incluso haber llegado a los insultos, ellos, finalmente, captan la indirecta y se atreven a llamarte ‘puta’ o ‘zorra’. Pero espera, la mejor frase es la siguiente “menuda zorra, ¡entonces no calientes! Si es que vas provocando”. ¿Provocando? ¿Provocando qué?

Antes, ante una violación por parte de un hombre hacia una mujer, a ésta se le preguntaba qué ropa llevaba puesta. Y yo pregunto ¿y eso qué más da? No buscamos “provocar” cuando decidimos salir de fiesta con un mini-vestido. Simplemente nos gusta cómo nos vemos con él puesto. Tampoco queremos “provocar” cuando, en ¡pleno verano!, decidimos pasear por la calle en pantalones cortos y un top. Ni cuando vamos a la playa en bikini. Si te apetece llevar un escote que te llegue hasta el ombligo, adelante. Eso no es motivo para que un hombre viole a una mujer.

Queremos libertad. Buscamos esas grandes alas para poder volar. Volar hasta llegar a lo más alto. Pero cuando eso sucede, cuando estamos a punto de alcanzar nuestro sueño, nuestro propósito, aparece alguien que decide cargárselo. Sí, eso les pasó hace unas semanas a esas dos chicas argentinas cuyos cadáveres aparecieron en Ecuador. “¿Pero en qué estaban pensando, dos chicas jóvenes y solas viajando por el mundo?”, preguntaron muchos. “Pues cumplir su sueño, señoras y señores”. ¿Por qué no nos preguntamos mejor, en qué estaban pensando los dos hombres que decidieron acabar con las vidas de esas chicas? Ellas estaban en su derecho de conocer, de crecer, de explorar, de aprender. Ellos solamente estuvieron preparados para violar a dos jóvenes y arrebatarles sus vidas.

Pero, ¿en qué época vivimos? Una sociedad que no nos deja realizarnos como personas no puede ser considerada como “desarrollada”. La propia sociedad nos reprime. Dejamos de hacer cosas por “miedo a”. Miedo a “qué dirán”; miedo a “qué pensarán”; miedo a “en qué me estoy convirtiendo”. Y así pasa la vida. La vida es una cascada de arrepentimientos, de sentimientos de culpa que, igual que la sociedad del miedo, se han ido perpetuando hasta convertirse en algo real. Pero no lo son. O por lo menos, no deberían serlo.

¿Queréis saber lo más curioso y gracioso al mismo tiempo? Muchas veces, somos las propias mujeres, con nuestras hirientes palabras quienes rompemos sueños, destruimos reputaciones y creamos los más horribles insultos hacia nuestras compañeras, también mujeres. Mientras crecíamos, nos enseñaban a criticar todo aquello que se salía del marco establecido por la sociedad. Y ahora es muy difícil cambiar un pensamiento de tal envergadura, pues sería, en cierto modo, cambiar nuestra socialización.

¿Cuántas veces hemos oído y, a su vez, criticado el estigma que si un hombre es un mujeriego es halagado por los demás y, a su vez, si se trata de una mujer, ésta es tachada de “puta”? Las primeras en ser crueles son las mujeres. ¿Por qué, en vez de criticarnos a nosotras mismas, no unimos nuestras fuerzas para lograr aquello que tanto anhelamos: poder ser mujeres libres, luchadoras… amantes y propietarias de nuestras vidas?

‘No’ significa ‘no’. Siempre. En todas partes. Ante cualquier situación. No temas a decir que ‘no’ quieres algo, o a alguien. Recuerda que decir ‘no’, no es peligroso. Y a veces, el no decirlo, sí puede convertirse en la peor experiencia de tu vida.

* * * * *

Antes de terminar, me gustaría definir la palabra feminazi. Tal término se forma a partir de dos palabras: feminista y nazi. En este caso, pues, la persona (ya sea mujer u hombre) considera que el género femenino es superior al masculino, de manera que la forma de tratar a éste último es utilizando determinadas técnicas empleadas durante la 2a Guerra Mundial por los nazis. Así pues, consistiría en suprimir, muchas veces de forma violenta, la dignidad masculina, así como cualquier derecho que los hombres puedan tener.

Yo no quiero eso. Nadie es superior a nadie. Nadie es mejor por haber nacido con un determinado sexo. Ni tampoco por su dinero, su lugar de origen o procedencia, o estudios. Todos somos iguales. Somos seres humanos. Somos personas.

Cierro los ojos y visualizo el mundo dentro de 20 o 30 años. Veo chicas que no tienen miedo de luchar, de imaginar, de soñar… de llegar a ser todo aquello que deseen. Veo cambios, nuevas reglas, una nueva socialización y educación. Porque creo que sí es posible avanzar. Y porque creo en un mundo verdaderamente humano.

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