LGBTI+

Trump pretende legalizar la discriminación homófoba

Al nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le ha faltado tiempo para poner en marcha su agenda reaccionaria. Poco de una semana después de ser elegido presidente, ya ha anunciado que apoyará la llamada First Amendment Defence Act, una ley que, directamente, permitirá que la discriminación contra personas LGBT sea legal en los EEUU. La ley fue admitida a trámite el pasado año al Congreso y Senado estadounidenses, donde actualmente hay mayoría absoluta del partido de Trump. El nuevo presidente ya ha anunciado que apoyará esta ley una vez esté aprobada. Lo que hará esta ley, básicamente, es legalizar el trato discriminatorio basado en la orientación sexual o identidad de género, siempre y cuando la persona que discrimine alegue que lo hace por razones religiosas.

 

DENEGAR EL ACCESO A PROGRAMAS SOCIALES POR SER HOMOSEXUAL

 

La First Amendment Defence Act supondrá un grave retroceso en la historia de los derechos civiles en EEUU al prohibir que el Gobierno federal “emprenda acciones contra una persona en base a que ésta crea o actúe en concordancia con una creencia religiosa o moral según la cual el matrimonio debería ser tan sólo la unión entre un hombre y una mujer, o que las relaciones sexuales sólo deberían permitir dentro de dicho matrimonio.” ¿El efecto práctico de esto? Que el Gobierno no pueda hacer absolutamente nada ante la discriminación contra el colectivo LGBT que tenga lugar en cualquiera de los sectores públicos del poder federal estadounidense: desde la contratación de trabajadores públicos hasta la sanidad, siempre y cuando la persona que discrimina lo haga por motivos religiosos. Según apunta el director de la American Civil Liberties Union, esta ley dará poder a funcionarios federales, por ejemplo, para denegar el acceso a un refugio para indigentes o a un programa de desintoxicación de drogas por el simple hecho de que quien la pide es homosexual; o permitirá al personal de Hacienda denegar beneficios fiscales o de Seguridad Social a matrimonios del mismo sexo, mientras sigue otorgando los mismos beneficios a matrimonios heterosexuales. Y el colectivo LGBT no será la única víctima: la ley también permitirá denegar el acceso a la vivienda a madres solteras, o seguir subvencionando universidades públicas que despiden a una profesora por quedarse embarazada sin estar casada, entre otras. Todo esto ha provocado el rechazo de numerosas asociaciones norteamericanas pro derechos civiles.

 

En cambio, varias organizaciones abiertamente homófobas como la Family Research Council, la American Family Association o Liberty Counsel llevan tiempo haciendo campaña a favor de la citada ley. Según Trump y su equipo, la nueva legislación protegerá la libertad religiosa de los estadounidenses, lo afirman que se había puesto en peligro por “jueces activistas” (en clara referencia a la aprobación del matrimonio igualitario por parte del Tribunal Supremo de los EE.UU.) y por “Presidentes que no tienen en cuenta la Constitución”, en una acusación directa al ex-presidente Barack Obama.

 

LLEGAN TIEMPOS OSCUROS TAMBIÉN PARA LAS MUJERES O LOS INMIGRANTES

 

Precisamente, la aprobación de esta ley supondrá la derogación de las leyes anti-discriminación de la administración Obama, las cuales prohibían, entre otras, la discriminación basada en la orientación sexual o la identidad de género por parte del Gobierno federal. Antes de esta reforma, sólo estaba prohibido el trato discriminatorio por razón de raza, religión, sexo, edad o discapacidad. Aunque la reforma de Obama no ofrecía protección a la comunidad LGBT en el ámbito privado, sí añadía a la ley existente una prohibición, en el ámbito público, de discriminar a personas LGBT en prácticas laborales como la contratación, el despido, el salario o la promoción. De este modo, tal y como afirmaba el ex-Secretario de Trabajo estadounidense Tom Pérez, se aseguraba que los trabajadores públicos eran valorados por la calidad de su trabajo, y no por ser como son o amar a quien aman. Este importante avance, sin embargo, parece que pasará a la historia con la llegada al poder del presidente Trump.

 

Sin duda se acercan tiempos oscuros para el colectivo LGBT estadounidense. Y para las mujeres estadounidenses. Y para los inmigrantes, los refugiados … La llegada de Trump en el poder es sólo un síntoma más de la ola regresiva y liberticida que está surgiendo en el mundo occidental, y que junto con el Brexit, la escalada de la extrema derecha en Europa y el aumento de las desigualdades económicas y sociales, ponen en peligro ya no sólo los derechos del colectivo LGBT, sino todos los avances en derechos humanos que se han logrado en las últimas décadas. La buena noticia es que precisamente esta ofensiva directa contra los derechos y libertades puede servir como revulsivo para que el activismo y los movimientos sociales tomen fuerza y se erijan como único contrapoder capaz de hacer frente a todos estos ataques y reconquistar el terreno perdido.

 

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