OPINIÓN

Como actuar ante una mujer alienada

Todas hemos escuchado una barbaridad machista por la boca de una mujer querida que ha dolido el doble, por la idea y por quien la dice. Pero permíteme decirte que enzarzarte en una discusión solo te dará más ganas de darte un cabezazo contra la mesa. Es por eso que, desde la experiencia y la reflexión, a continuación te presento dos sencillos pasos para afrontar una situación de este tipo, tanto si la interlocutora está abierta a debatir o a discutir.

En primer lugar, y desde mi punto de vista lo más importante, no te enfades. No te dejes llevar por lo mal que te ha sentado escuchar ese disparate y trata de comprender que la sociedad, y todas sus tendencias, nos han empujado (y siguen y seguirán) a comprender la realidad a través de un esquema patriarcal y de aceptación de la desigualdad de género como la normalidad.

Siempre es más difícil ser crítico con los cimientos de las ideas que has asimilado desde la más tierna infancia de tus referentes directos e indirectos que, simplemente, dejarse llevar con la cómoda, aceptada y “fácil de defender” corriente de pensamiento hegemónica.

Haciendo un ejercicio de introspección seguro que puedes verte a ti misma hace un tiempo no tan lejano diciendo absurdeces y no comprendiendo el planteamiento de otra mujer feminista (otro día explicaré una experiencia personal como alienada, por las risas).

Y es que es también parte de la sororidad no cabrearte  con la mujer que expone un pensamiento machista porque, en el fondo, está tirándose piedras sobre su propio tejado y no lo sabe. Está siendo doble víctima: por pertenecer la colectivo oprimido y por defender los argumentos de su propia opresión sin ser conocedora de ello. Y triple víctima si encima, una mujer feminista, la ataca por su alienación.

Una vez has decidido no tomarte personal su exposición, pasamos al siguiente punto, pero antes un inciso: Si estás hablando con alguien que no se muestra muy dialogante, entonces intenta transmitir tu idea de la forma más escueta y clara posible. Una idea sencilla y rápida es más eficaz que una discusión de horas.

Si la interlocutora está abierta al debate, continuemos con el segundo punto:

Después de haber conversado y compartido alguna que otra idea feminista, aunque desde un primer momento no lo creas, se habrá plantado la semilla de la curiosidad. Ten paciencia y espera a que esa mujer empiece a ver o a experimentar de nuevo determinadas situaciones de desigualdad e injusticia, pero esta vez comprendiéndolas como tal. Has de ser conocedora de las tendencias sistémicas limitadoras que actúan sobre tu género para sentirlas.

Esa mujer con la que discutes sobre feminismo es tu compañera, solo que ella aún no lo sabe ?

Vía Twitter Dry the Wonderberg www.vocesfeministas.com @VocesFeminista

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