OPINIÓN

Sálvate a ti misma, para salvar el mundo

Hemos entrado oficialmente en la era del Antropoceno, definida por muchos científicos como la etapa en la que la fuerza dominante es el hombre y en la que el cambio climático y la extinción de muchas especies son consecuencia directa de las actividades humanas llevadas a cabo durante los últimos años de historia.

Sin embargo, esta fuerza dominante no camina sola, sino que ha ido y va siempre acompañada del tan conocido capitalismo patriarcal, basado en una economía competitiva y en la cultura de la dominación, la violencia, la guerra y la irresponsabilidad ecológica y humana.

En este panorama, las mujeres somos las primeras víctimas de este sistema. Especialmente aquellas mujeres que residen en países empobrecidos. No obstante, también tenemos la capacidad de generar el cambio necesario para que esto no siga ocurriendo.

El caso de Islandia: Las mujeres que salvaron el país

En el año 2008, el definido por las Naciones Unidas como “mejor país para vivir” (2006), Islandia, sufrió una crisis que lo llevó a la ruina. Sus políticas basadas en la “exuberancia vikinga”, tal y como lo define John Carlin en su libro Crónicas de Islandia, las decisiones tomadas desde la testosterona de sus banqueros, que no dudaron en invertir en la compra de grandes empresas e incluso de un equipo de fútbol londinense, llevaron al país a una situación en la que todo el mundo se vio gravemente afectado.

Halla Tómasdóttir apareció en ese momento como una superheroína, abanderada de los “valores femeninos” como solución a la catástrofe económica, pero sobretodo como factor clave para la toma de decisiones. Tómasdóttir defendió, en un discurso ante cien de las mujeres más influyentes de Islandia, “el comienzo de un capitalismo mejorado”, y no el fin de este, “guiado por un concepto más femenino de la vida”.

En Islandia, las mujeres tomaron el mando, y empezaron a ocupar puestos de poder, a dirigir el país. El 1 de febrero del 2009 el primer ministro de Islandia fue substituido por una mujer lesbiana declarada, Jóhanna Sigurdardóttir, convirtiéndose en la primera jefa de gobierno LGTB de la historia.

Actualmente, la Primera Ministra de Islandia es una mujer llamada Katrín Jakobsdóttir, líder del movimiento de Izquierda-Verde y defensora del concepto de “sostenibilidad” como factor clave de la política actual. Según dijo ella misma en una entrevista con el periodista John Carlin “sostenibilidad es un concepto más femenino que masculino” y, precisamente esa forma de pensar más femenina, es la que salvó el país de los excesos de los banqueros a partir del 2009.

Islandia es líder en el camino para la eliminación de la brecha salarial de género, cuenta con el sistema más equitativo de bajas de paternidad y maternidad y es considerado el país más igualitario del mundo

Islandia siempre ha representado el país con más movilización feminista de la historia. La primera huelga feminista se realizó en este país en el año 1975, secundada por el 90% de las mujeres. Cinco años después fue nombrada la primera mujer presidenta del mundo, Vigdis Finnbogadóttir. Actualmente, Islandia es líder en el camino para la eliminación de la brecha salarial de género, cuenta con el sistema más equitativo de bajas de paternidad y maternidad y es considerado el país más igualitario del mundo.

El feminismo será ecologista, o no será

Este modus operandi basado en la cultura del vikingo, del guerrero, el modelo militarista del Hombre Blanco, es lo que está llevando a la destrucción total del planeta. Y esta violencia contra la naturaleza va totalmente ligada a la que se ejerce sobre la mujer. Según Maria Mies y Vandana Shiva, autoras de Ecofeminism, “es esta mentalidad de la masculinidad la que nos niega el derecho a nuestros propios cuerpos y nuestra propia sexualidad”.

Según estas autoras, muchas mujeres, especialmente aquellas de clase media-alta y residentes en zonas urbanas, encuentran dificultad para percibir esa propiedad compartida entre su propia liberación y la liberación de la naturaleza. Y esto es porque precisamente el modelo capitalista patriarcal ha conseguido diferenciar la realidad y jerarquizarla: Así, la naturaleza está subordinada al hombre, la mujer al hombre, el consumo a la producción y lo local a lo global. Y así con todo.

Las mujeres gozamos de una posición privilegiada pues somos nosotras las que podemos acabar con la dominación existente del hombre blanco así como con la destrucción del planeta

El ecofeminismo, como respuesta, defiende la conexión existente entre la naturaleza y el hombre y, por consiguiente, la de la mujer con el hombre. No permitiendo realizar esta categorización horizontal que coloca en una posición privilegiada al hombre y que reduce a la mujer y la naturaleza a algo que debe ser “dominado” y controlado por este.

Muchas representantes del ecofeminismo defienden una relación directa entre la biología de las mujeres y la naturaleza. Argumentando su proximidad a esta gracias a su capacidad de gestar y crear vida.

Esta idea posiciona al hombre en un nivel distinto pues lo relaciona directamente con el mundo de la cultura, por su oposición con la naturaleza y, por tanto, con la intuición. El hombre, por tanto, es considerado superior, ya que a lo largo de la historia se ha realizado una clasificación que coloca lo cultural por encima de la natural e intuitivo.

No obstante, es esta misma teoría la que demostraría que las mujeres gozamos de una posición privilegiada pues somos nosotras las que podemos acabar con la dominación existente del hombre blanco así como con la destrucción del planeta.

Según María Mies y Vandana Shivala perspectiva ecofeminista propone la necesidad de una nueva cosmología y antropología que reconozca que la vida en la naturaleza (la cual incluye a los seres humanos) se mantiene gracias a la cooperación, el cuidado mutuo y el amor.”

El propio Papa Francisco afirmó hace poco, en una entrevista para el programa Salvados con Jordi Évole, que la Iglesia necesita el “estilo femenino” pues, según él, “la mujer te pone un estilo de captación de la realidad, de caminos de solución y de paciencia” que la convierte en una figura indispensable en el seno de esta institución.

No es casualidad que las políticas aplicadas por mujeres en Islandia después de la gran crisis del 2009 hayan conducido a un país mucho más rico, estable y sostenible. Halla Tómasdóttir argumentó durante su intervención en TEDWomen 2016 que “el hecho de querer hacer más cosas con menos dinero tal vez podría haber sido definido por muchos como demasiado ‘mujeril’”.

Sin embargo, esa fue la clave de su éxito como política, y como líder: Basarse en el capital emocional, algo que nos asusta, pues reconstruir una economía y sus políticas en las pasiones y motivaciones de las personas es algo que un sistema heteropatriarcal jamás permitiría, ni permitirá.

 

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Clara E. Mengual

Sobre el autor

Clara E. Mengual

Periodista especializada en estudios migratorios y cooperación para el desarrollo. Me gustan los libros, volar libre, el yoga y hacer la revolución.

Escribo sobre feminismo, migración y viajes.

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